-Cuando los españoles llegaron a América, algo que llamó definitivamente su atención, fue la orfebreria de los indígenas y los metales preciosos que existían, el más apetecido fue el oro, de ahí surgió la leyenda del dorado.
Fue de ese modo como comenzaron a llegar a América familias ricas europeas y comerciantes, se estableció un comercio más formal y la organización de los talleres para trabajar los metales.
Se mezclaron las técnicas indigenas, afroamericanas e hispanoárabes dando lugar a la técnica conocida como Filigrana.
La iglesia católica empezó a destinarles trabajos a los orfebres y era muy estimada esta técnica por su trabajo y belleza.
En la independencia muchas de esas piezas se fundieron para financiar la guerra pero pese a la pérdida de ese patrimonio cultural, se conservó la técnica y persiste en nuestros días como parte de la creatividad y trabajo de nuestros artesanos y joyeros.
Actualmente este trabajo de orfebrería es artesanal, se centra en Mompox ubicado en el departamento de Bolivar y Barbacoas en el departamento de Nariño. Los artesanos y joyeros aprenden la técnica de forma tradicional, pasa de padres a hijos y sus productos se distribuyen con gran éxito por el resto del país y son piezas que llaman la atención de los extranjeros quienes las compran.
Varios diseñadores de joyas colombianos seducidos por la belleza de la técnica y las posibilidades que ofrece, diseñan con base en los patrones establecidos; entre ellos Krisghenia.